Guías, polea y tambor
Se limpia el carril, se comprueba el cojinete y se mide la alineación con el tambor. Ahí se decide cuántos años más te va a durar la cinta.

Una cinta gastada avisa meses antes de partirse. Cambiarla a tiempo cuesta la mitad que hacerlo un domingo, con la persiana bloqueada y el hueco al descubierto.

Las guías. Se limpia el carril y se comprueba que la lama corre sin holgura. Aquí empieza la mitad de las averías: una guía sucia obliga al mecanismo a trabajar forzado.
La polea y el tambor. Estado del cojinete y, sobre todo, alineación entre los dos. Esa alineación es lo que decide cuántos años vive la cinta, y no se ve desde fuera.
La cinta. El desgaste se mide en el punto de roce, dentro del cajón. A ojo y desde el salón, una cinta parece nueva hasta el día que se parte. Además se comprueban topes, freno del recogedor, grapas al eje y, si hay motor, los finales de carrera y el consumo de arranque.
Tres cosas que en otros presupuestos aparecen como extra y aquí entran de serie.
Se limpia el carril, se comprueba el cojinete y se mide la alineación con el tambor. Ahí se decide cuántos años más te va a durar la cinta.
El desgaste se mide dentro del cajón, en el punto exacto donde roza. Es la única forma de saber si aguanta otro invierno o no.
Al terminar te dejamos por escrito qué está bien, qué conviene vigilar y qué habría que cambiar este año, con el precio de cada cosa.
Te decimos el precio antes de tocar nada. Si al abrir aparece algo distinto, se para y decides tú.
Es el error más repetido del mantenimiento casero. El aceite lubrica dos semanas y después atrae polvo: forma una pasta abrasiva en la guía que se come la lama y el cojinete. La persiana acaba peor de lo que estaba.
Se usa lubricante seco de teflón o silicona en espray, que no retiene suciedad. Y antes que lubricar, lo que hay que hacer es limpiar: la mayoría de los roces se van con un cepillado y un paño.
En una vivienda normal, cada dos años es suficiente. Conviene acortar a uno en pisos altos con mucho viento, en fachadas junto al río o si hay obra cerca, porque el polvo fino se mete en las guías y acelera todo.
En comunidades, la revisión anual de escaleras y rellanos sale a cuenta por una razón simple: son las persianas que nadie mira hasta que una se cae, y están en zona común.
Una revisión de persianas completa no es solo engrasar. Se ajusta la persiana que roza —tolerancia de guías, alineación del tambor y topes—, se hace la limpieza del cajón retirando la arenilla y los restos de lama que muelen la cinta por dentro, y se engrasan las guías y la polea con producto seco.
Ese conjunto de gestos es el que quita el chirrido al subir por el que nos llama media ciudad en primavera.
Lo que no se ajusta, se sustituye antes de que rompa. Cambiar la cinta antes de que se parta cuesta lo mismo que cambiarla después, pero sin el hueco bloqueado ni la tarde perdida; y un recogedor que ya no frena se cambia en la misma visita si lo llevamos en la furgoneta, que es casi siempre. Eso es mantenimiento preventivo: gastar cuarenta euros en marzo para no gastar ciento veinte en agosto.
En las persianas motorizadas la revisión añade dos comprobaciones propias: los finales de carrera, que se desprograman con los cortes de luz, y el consumo de arranque, que delata un motor que está empezando a forzar. Se anota en el informe con el resto, hueco por hueco.


Revisar un portal entero en una mañana cuesta bastante menos que atender cuatro avisos sueltos repartidos por el año. Se recorre vivienda por vivienda con cita previa, se emite un parte individual y una sola factura a la comunidad.
Para el administrador lo práctico es el precio cerrado por número de huecos: permite meterlo en la derrama ordinaria en lugar de ir aprobando gastos sueltos en cada junta. Trabajamos así en toda la ciudad y en las localidades de la provincia donde damos cobertura.
Precios de partida, con la base imponible y el total con IVA incluido. El importe final se cierra en la visita, cuando se ve el hueco y el estado del mecanismo.
| Servicio | Desde | Qué incluye |
|---|---|---|
| Revisión de una persiana | desde 55 € + IVA (66,55 € IVA incl.) | Guías, polea, tambor, cinta, topes y recogedor |
| Revisión de vivienda completa, hasta 6 huecos | desde 140 € + IVA (169,40 € IVA incl.) | Lo anterior en todos los huecos, con informe de lo que conviene vigilar |
| Revisión de motorización | desde 65 € + IVA (78,65 € IVA incl.) | Finales de carrera, condensador, mando y consumo del motor |
| Contrato anual de comunidad | presupuesto | Según número de huecos y portales. Parte por vivienda |
Presupuesto sin compromiso. Tarifas de todos los servicios
Las dos piezas que más aparecen en una revisión son el recogedor sin fuerza y la manivela que gira en falso. Las dos están explicadas, con precio de partida, en el catálogo de reparaciones. Entre revisión y revisión, lo que más alarga la vida del conjunto es quitar la arenilla de las guías: cómo hacerlo sin desmontar nada está en la guía de limpieza por fuera.
Quien va a tu casa la primera vez es quien vuelve a terminar el trabajo.
Con el número de ventanas y si hay motor o no, ya sale el precio cerrado de la revisión.
Guías, polea, tambor, cinta, topes y recogedor. Si hay motor, además finales de carrera y consumo de arranque.
Sobre la marcha y con la pieza delante. Si hay algo que cambiar, te damos el precio y decides tú en el momento.
Qué aguanta, qué vigilar y cuándo conviene volver. Sin contrato si no lo quieres.
Los tres encargos que más nos entran de este servicio y cómo se resuelve cada uno.

Cinco o seis huecos en hora y media. Es el formato que más se pide y el que evita acabar llamando un domingo.

Vivienda por vivienda con cita previa, un parte individual y una sola factura a la comunidad.

Finales de carrera, consumo de arranque y estado del condensador. Un motor casi siempre avisa antes de fundirse.

El mantenimiento existe justo para que no llegues aquí. Si ya estás en el otro lado —persiana bloqueada, descolgada o que no baja— eso no es una revisión, es una reparación, y no espera a la próxima visita programada.
Las averías que dejan la vivienda o el local abiertos se atienden el mismo día en Burgos capital: el criterio de aviso y el precio están en el servicio de persianista urgente.
A veces la revisión termina con un diagnóstico distinto: el mecanismo está sano, pero la persiana pesa más de lo que puede subir cómodamente quien vive allí. Ahí la solución no es mantenimiento, es motorizarla. Sale más barato que ir reponiendo cintas que se rompen por exceso de tensión, y resuelve el problema de verdad.
Si tiene menos de cinco años, no. A partir de ahí sí, porque el desgaste de la cinta y del cojinete de la polea no se ve desde fuera hasta que ya es tarde.
Entre una hora y hora y media para cinco o seis huecos, si no hay que sustituir nada. Si aparece una pieza para cambiar, te decimos el precio y decides en el momento.
Con comunidades y locales, sí: revisión anual programada y precio cerrado por número de huecos. En vivienda particular no lo vemos necesario; basta con avisar cada dos años.
Incluye la limpieza funcional de guías y cajón, que es la que afecta al mecanismo. Limpiar las lamas por fuera no entra: eso es trabajo de limpieza de cristales, no de persianista.
Sí, alguien mayor de edad. Se trabaja dentro de la vivienda y cada persiana hay que probarla subiendo y bajando el recorrido entero antes de pasar a la siguiente.
Casi siempre, pero no con cualquier cosa. El chirrido suele venir de la polea seca o de la arenilla acumulada en las guías, y se corrige limpiando el carril y aplicando lubricante seco de teflón o silicona. Si después de eso sigue sonando, lo que hay es un cojinete comido o el tambor desalineado, y eso ya es sustitución de pieza, no mantenimiento.
Se presupuesta por número de huecos y baja bastante respecto a revisar vivienda por vivienda, porque se hace todo en la misma jornada y con una sola visita. Se entrega un parte por hueco con lo que aguanta y lo que conviene cambiar, y una única factura a la comunidad. Con locales y comunidades hacemos contrato anual de revisión programada a precio cerrado.
Respondemos con un precio orientativo antes de salir. Sin compromiso.