info@persianistaenburgos.com.es L-V 08:00–20:00 · S 09:00–14:00
Burgos capital y provincia · atención a domicilio
Pedir presupuesto
Persiana enrollable metálica lacada en verde con el cajón exterior visto sobre un muro liso

Cuánto cuesta cambiar la cinta de una persiana en Burgos

Es la reparación de persiana más pedida y también sobre la que más dudas hay. Estos son los factores que mueven el precio de verdad —ancho de cinta, recogedor y altura— y los rangos que manejamos.

  • Precios · 7 min de lectura
  • Actualizado el 6 de agosto de 2026
  • Escrito por quien repara persianas a diario

El precio de partida y qué incluye

El cambio de cinta de una persiana de vivienda estándar arranca en 40 € + IVA (48,40 € IVA incl.) y suele resolverse en 30–60 min. Ese importe incluye el desplazamiento dentro de la ciudad, la cinta nueva, el desmontaje y montaje del conjunto, el tensado del recogedor y la prueba de subida y bajada completa antes de irnos.

Lo que no incluye es la sustitución de otras piezas. Y ahí está el matiz importante: en una parte de los avisos, cuando se abre el cajón se ve que la cinta se rompió porque había otra pieza mal. Cambiar solo la cinta en ese caso es garantizar una segunda visita en pocos meses.

El detalle técnico de la intervención está en la sección de cambio de cinta.

El ancho de cinta: 14, 18 y 22 mm

No todas las cintas son iguales, y poner la que no es acaba en avería. Los tres anchos habituales en vivienda son 14, 18 y 22 milímetros, y cada uno corresponde a un peso de persiana y a un tipo de recogedor.

La de 14 mm es la fina, propia de persianas pequeñas y ligeras de PVC: ventanas de baño, cocina o patio. La de 18 mm es la intermedia y la más común en dormitorios. La de 22 mm es la ancha, la que aguanta el peso de un ventanal de salón, de una persiana de aluminio grande o de una de madera.

Montar una cinta de 14 donde pedía 22 es la causa de muchas roturas prematuras: aguanta unos meses y se corta por fatiga. Y al revés, forzar una de 22 en un recogedor de 14 hace que roce en la ranura y se pele desde el primer día. La diferencia de precio entre un ancho y otro es pequeña; la diferencia de duración, enorme.

Junto al ancho hay una variable que casi nunca se menciona en el mostrador: la calidad del tejido. Una cinta de poliéster de alta tenacidad cuesta poco más que la barata y dura bastante más, porque no se alarga con el uso.

Las cintas económicas se estiran un par de centímetros en el primer año, y ese alargamiento es lo que hace que la persiana empiece a no llegar arriba del todo aunque el recogedor esté sano.

El recogedor manda más que la cinta

Aquí se decide buena parte del presupuesto. El recogedor es la pieza donde se enrolla la cinta a la altura de la mano, y hay dos familias: el de superficie, atornillado sobre la pared, y el de empotrar, alojado dentro de un cajetín abierto en la obra.

El de superficie se sustituye en minutos y sin tocar la pared. El de empotrar depende del modelo: si es una medida actual, se cambia por otro equivalente; si es de los años setenta y está descatalogado, hay que adaptar uno moderno al hueco existente y, en algunos casos, ampliar el cajetín un par de centímetros. Eso es trabajo de albañilería menor y se dice antes de empezar, nunca a mitad.

El otro factor del recogedor es el muelle. Si ha perdido tensión, la persiana se bajará sola por mucho que la cinta sea nueva. Cuando la pieza ya está fatigada, cambiarla a la vez es lo que evita pagar dos desplazamientos.

Cajón de persiana beige visto desde el interior de un piso de bloque, con la persiana recogida y el bloque de enfrente
El recogedor decide el precio más que los metros de cinta.

Altura del hueco y metros de cinta

Una persiana de dormitorio de metro y medio de alto no consume la misma cinta que un ventanal de terraza de dos metros y medio. La cinta se vende por metros y, además, la altura condiciona el tiempo de trabajo: cuanto más alto está el cajón, más tiempo lleva bajar el conjunto con seguridad y volver a montarlo.

Como referencia práctica: los huecos de vivienda corriente se mueven en el precio de partida; los ventanales de salón, las puertas de terraza y los huecos de escalera comunitaria suben respecto a ese suelo, tanto por metros como por manejo.

El acceso al cajón, el factor invisible

Es el que menos se espera el cliente y el que más varía. Un cajón interior con tapa registrable de dos tornillos es el mejor escenario: se abre, se trabaja y se cierra. Un cajón sellado, empapelado o tapado por un armario o una cortinera obliga a un trabajo previo que nada tiene que ver con la persiana.

El caso extremo es el cajón exterior sin registro interior, que en algunas fachadas antiguas obliga a plantear el acceso de otra forma. No es lo habitual, pero conviene comprobarlo antes de dar por hecho un precio de teléfono.

Si la persiana es de un piso alquilado o de la comunidad, aclara antes de reparar quién paga la persiana: propietario, inquilino o comunidad.

Lamas de una persiana marrón bajada junto a la jamba blanca, típicas de un cambio de lamas rotas
El acceso al cajón es el factor que no se ve en ningún presupuesto por teléfono.

Cuatro supuestos con su rango

Estos cuatro casos cubren la mayoría de avisos que atendemos. Son rangos de partida sin piezas adicionales, con la base imponible y el total con IVA de cada uno: el precio cerrado sale siempre en la visita, con el cajón abierto.

Rangos de partida para el cambio de cinta
SupuestoDesdeQué incluye
Ventana de dormitorio, cinta de 18 mmdesde 40 € + IVA (48,40 € IVA incl.)Cambio de cinta con el recogedor actual en buen estado
Ventana con recogedor de superficie nuevodesde 65 € + IVA (78,65 € IVA incl.)Cinta más recogedor atornillado, sin tocar la pared
Ventana con recogedor de empotrar nuevodesde 85 € + IVA (102,85 € IVA incl.)Cinta más recogedor adaptado al cajetín existente
Ventanal de salón o puerta de terraza, cinta de 22 mmdesde 70 € + IVA (84,70 € IVA incl.)Más metros de cinta y manejo de un conjunto pesado

Si al abrir el cajón aparece otra pieza dañada, se te dice el importe antes de continuar. Nunca se amplía un trabajo sin confirmarlo contigo.

¿Merece la pena cambiarla uno mismo?

La cinta cuesta pocos euros en cualquier ferretería, así que la tentación es lógica. En persianas pequeñas, con recogedor de superficie y cajón a la altura de la mano, es un trabajo asumible si tienes paciencia.

El problema está en los dos pasos que no se ven en los vídeos. El primero es bajar el conjunto sin que se descuadre dentro del cajón: si el rollo se monta sobre sí mismo hay que sacarlo entero y volver a empezar.

El segundo es dejar el muelle del recogedor con la tensión justa, ni floja —la persiana se cae— ni excesiva —la cinta se corta antes de un año—.

Nuestro consejo honesto: en una ventana pequeña de planta baja, adelante. En un ventanal de salón, en una persiana de madera o en cualquier hueco al que haya que subirse, el ahorro no compensa el riesgo de acabar con una persiana descolgada.

Cambiarla antes de que se rompa sale más barato

Una cinta no se rompe de golpe: avisa. Primero se ve deshilachada por un canto, después aparece un desgaste blanquecino en la zona de roce y finalmente se afina. Desde el primer aviso hasta la rotura suelen pasar meses.

Cambiarla en ese momento cuesta lo mismo que cambiarla rota, con dos diferencias: eliges tú el día y no hay riesgo de que la persiana se quede arriba en pleno agosto. En viviendas con muchos huecos y en comunidades, ese repaso ordenado es justo lo que cubre el mantenimiento periódico que hacemos como persianista en Burgos.

Una cinta avisa durante meses antes de romperse. Cambiarla cuando avisa cuesta lo mismo que cambiarla rota, y la eliges tú el día.

Por qué el mantenimiento sale más barato que la urgencia

Como referencia de vida útil: una cinta de vivienda normal, con uso diario y sin nada que la roce, aguanta entre ocho y doce años. En un hueco que se sube y se baja varias veces al día, o en una persiana pesada, el plazo se acorta a la mitad.

Si la tuya lleva más de diez años y nunca se ha tocado, no está de más mirarla la próxima vez que abras el cajón por cualquier otro motivo.

¿Te lo miramos sin compromiso?

Una llamada y te decimos si tiene arreglo, cuánto cuesta y cuándo podemos pasar.