
Cómo medir una persiana antes de encargarla
Una persiana mal medida no se ajusta, se rehace. Y quien la paga es quien tomó la medida. Estas son las cinco cotas que pide el fabricante, en qué orden se toman y los tres errores que devuelven el pedido al taller.
- Medidas · 6 min de lectura
- Actualizado el 7 de agosto de 2026
- Escrito por quien repara persianas a diario
Lo primero: decidir dónde va a ir montada
Antes de sacar el flexómetro hay que responder a una pregunta que cambia todas las medidas: ¿la persiana va dentro del hueco o por delante del hueco?
Montada dentro, las guías van en las jambas y la persiana ocupa el ancho interior. Montada por delante, las guías se atornillan sobre la fachada o sobre el marco y la persiana tapa el hueco con un solapo a cada lado. Son dos medidas distintas del mismo hueco, y confundirlas es el fallo número uno.
Como regla, en sustitución de una persiana existente se repite el criterio que ya había; es lo que hacemos en casi todos los avisos como persianista en Burgos. Cambiar de sistema en una sustitución implica casi siempre tocar guías, taladros y remates, y eso hay que decidirlo antes, no al montar.
Las cinco cotas que pide el fabricante
1. Ancho, en tres puntos. Arriba, en el centro y abajo. Casi ningún hueco está a escuadra, y menos en vivienda antigua: se pueden encontrar dos centímetros de diferencia entre la cota superior y la inferior. Se encarga siempre la menor, porque una persiana que no entra no tiene arreglo, y una que entra con holgura se remata.
2. Alto, del dintel al alféizar. Se mide desde donde va a quedar el eje —no desde el techo— hasta el punto donde debe apoyar la lama final. Si la persiana ha de cerrar contra el alféizar, se mide hasta ahí; si cierra contra el suelo de una terraza, hasta el suelo.
3. Hueco del cajón: ancho, alto y fondo. Estas tres son las que más se olvidan y las que deciden si el conjunto cabe. El fondo manda sobre el diámetro máximo del rollo enrollado, y el alto sobre el tipo de eje y de motor que se puede meter (lo vemos en qué motor necesita cada persiana).
4. Distancia entre guías o entre ejes de anclaje. En montaje por delante, la que marca dónde se taladra.
5. Espesor de la lama actual, si hay sustitución. Una lama de 14 mm y una de 9 mm no ocupan lo mismo enrolladas: cambiar de perfil sin recalcular el rollo es lo que hace que la persiana nueva no quepa en el cajón viejo.
Sobre la herramienta, dos apuntes que evitan errores tontos. El primero: flexómetro metálico, nunca cinta de costura, que se estira y da diferencias de medio centímetro en dos metros. El segundo: apuntar cada cota en el momento, en el móvil o en un papel, con el nombre de la ventana. Cuando se miden cinco huecos de memoria, dos acaban intercambiados.
Y una convención que no se discute en el sector: las medidas se dan siempre ancho × alto, en milímetros y en ese orden. Un pedido de «1,20 × 1,50» sin unidades ni orden explícito es la vía rápida a recibir una persiana girada. Si tienes dudas, escribe las palabras completas: «ancho 1200 mm, alto 1500 mm».

Los tres errores que obligan a refabricar
Medir sobre la persiana vieja y no sobre el hueco. La que está puesta puede llevar años mal ajustada, recortada o montada de forma provisional. Se mide la obra, no lo que hay colgado de ella.
Tomar una sola cota de ancho. Ya está explicado arriba, pero es que sigue siendo el más frecuente. Tres cotas, y se encarga la menor.
Olvidar el fondo del cajón. El pedido llega, el ancho y el alto son perfectos, y el rollo no gira porque roza con la tapa. Esta es la que más duele, porque no se descubre hasta el día del montaje y no tiene solución sobre la marcha.
A los tres se suma un cuarto que no es de medida sino de criterio: pedir una persiana de material más pesado sin comprobar que el eje y las poleas actuales lo aguantan. Un ventanal grande en aluminio pesa el triple que el mismo en PVC, y el mecanismo viejo se lo nota en pocos meses.
Una persiana a medida mal medida no se ajusta: se rehace. Y la paga quien tomó la cota, que por eso conviene que sea quien va a montarla.
Hay un quinto error, menos frecuente pero más caro cuando pasa: medir con la ventana abierta o con la mosquitera puesta. La hoja abierta invade el hueco y la mosquitera se come uno o dos centímetros de guía. Se mide con todo cerrado y en su posición de uso.
| Cota | Dónde se mide | Qué decide | Si se falla |
|---|---|---|---|
| Ancho | Arriba, centro y abajo; se encarga la menor | Que la persiana entre en el hueco | No entra: se rehace |
| Alto | Del eje al punto de apoyo de la lama final | Que cierre contra el alféizar | Queda corta o arrastra |
| Hueco del cajón | Ancho, alto y fondo por dentro | Que el rollo quepa y gire | Roza con la tapa el día del montaje |
| Distancia entre guías | Entre ejes de anclaje, en montaje por delante | Dónde se taladra | Guías descuadradas |
| Espesor de la lama | Sobre la lama actual, si hay sustitución | El diámetro del rollo lleno | La persiana nueva no cabe en el cajón viejo |
Huecos que no admiten medida estándar
Hay tres situaciones en las que la medición deja de ser rutinaria y pasa a ser el trabajo principal: los arcos, los miradores y las galerías cerradas.
En un arco el alto cambia en cada punto del ancho, así que no basta con dos cifras: hay que sacar plantilla o dar la flecha del arco y las cotas de arranque.
En un mirador el problema son los ángulos. Cada paño tiene su ancho y sus dos ángulos con los paños contiguos, y esos ángulos casi nunca son de noventa grados exactos. Se mide hueco por hueco y se anota el orden, porque dos paños de ancho idéntico pueden no ser intercambiables si los ángulos difieren.
En una galería, lo que condiciona es la carpintería existente y por dónde se puede pasar la cinta o el cable sin dejarlo a la vista.
En los tres casos la medición se hace en obra y con responsabilidad de quien fabrica: es exactamente lo que cubre el servicio de persianas a medida.

Quién debería tomar la medida
Con sinceridad: si vas a encargar la persiana a un fabricante que no va a ir a tu casa, la medida es tuya y el riesgo también. Casi todas las tiendas online avisan de que las medidas a medida no admiten devolución, y es razonable, porque esa persiana no sirve para ningún otro hueco del mundo.
Cuando la medición la toma quien va a montar, el riesgo cambia de manos: si la persiana no entra, la vuelve a fabricar quien midió. Esa es toda la diferencia, y es la razón por la que la medición en casa no se cobra aparte.
Si aun así prefieres medir tú para comparar presupuestos, hazlo con estas cinco cotas y guárdalas: sirven para pedir precio a cualquiera. Si el hueco es de los raros, ahí ya conviene una visita antes de encargar nada.
Un último consejo que ahorra discusiones: pide que las medidas figuren por escrito en el presupuesto, hueco por hueco. No es desconfianza, es la forma de que quede claro quién tomó cada cota. Si midió el instalador, esa hoja es tu garantía; si mediste tú, es tu propia comprobación antes de dar la orden de fabricación.
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