
Motorizar persianas: tipos de motor, precio y usos
Motorizar no es cambiar la persiana. Es sustituir el sistema de accionamiento por uno eléctrico aprovechando lo que ya tienes, y hay tres formas de hacerlo con precios y límites muy distintos.
- Motorización · 7 min de lectura
- Actualizado el 6 de agosto de 2026
- Escrito por quien repara persianas a diario
Tres formas de motorizar, no una
Cuando alguien pide «motorizar la persiana» puede estar hablando de tres trabajos distintos. El motor tubular va dentro del eje y sustituye por completo al mecanismo de cinta. La cinta motorizada reemplaza al recogedor de pared por uno eléctrico que enrolla la misma cinta que ya tienes. Y el conjunto eléctrico nuevo no es motorizar: es cambiar la persiana entera por una que ya viene con motor.
Elegir bien entre las tres es lo que separa un trabajo que dura quince años de uno que da problemas al segundo verano. Y la elección la marcan dos datos que medimos en cada visita como persianista en Burgos: el peso del conjunto y el fondo del cajón.
Motor tubular: la solución definitiva
Es un cilindro que se introduce dentro del eje octogonal, donde antes iba el tambor. Al montarlo desaparecen la cinta, el recogedor y la polea, y con ellos las tres averías más frecuentes de una persiana manual. El accionamiento pasa a ser un pulsador o un mando.
Requiere abrir el cajón, sacar el eje y comprobar dos cosas: que hay fondo suficiente para que el rollo siga entrando con el motor dentro, y que el eje aguanta. En cajones muy justos —típicos de algunas reformas— a veces no cabe, y es mejor saberlo antes.
Su punto fuerte es la durabilidad: bien dimensionado, un tubular ronda los quince o veinte años de servicio. Su punto débil, que si un día falla, la persiana se queda sin maniobra salvo que el modelo lleve desembrague de emergencia.

Cinta motorizada: rápida y sin abrir el cajón
Sustituye el recogedor manual por uno eléctrico atornillado en el mismo sitio. No se toca el cajón, no se saca el eje y la instalación se resuelve en cerca de una hora. Es la opción lógica cuando el cajón es inaccesible, cuando la persiana está en buen estado o cuando el presupuesto manda.
Su límite es el peso. Por encima de unos quince o veinte kilos de conjunto, el recogedor eléctrico trabaja forzado, se calienta y se queda corto. En ventanales de salón, en persianas de aluminio grandes y en madera, no es la solución: ahí toca tubular.
Tiene además una ventaja poco comentada: como conserva la cinta, se puede seguir maniobrando a mano liberando el mecanismo, algo que tranquiliza en viviendas con cortes de luz frecuentes.
El punto que sí conviene comprobar antes de decidirse es de dónde sale la corriente. El recogedor eléctrico necesita alimentación en el punto donde va montado, y en muchas viviendas ahí no hay nada.
Si existe un enchufe cerca, se resuelve con canaleta o con una regata corta; si el hueco está en mitad de un tabique sin instalación, el trabajo eléctrico puede acabar costando más que el propio recogedor. Es la típica sorpresa que conviene despejar en la visita.
Con cable o vía radio
Si en la pared ya hay caja preparada junto al interruptor —lo normal en obra a partir de los años noventa— la opción limpia es el pulsador cableado: sin pilas, sin emparejamientos y sin nada que se desconfigure.
En una vivienda ya terminada, llevar esa línea significa picar, empastar y pintar. Por eso en reforma se monta vía radio: el receptor va dentro del cajón, la alimentación se toma del punto de luz más cercano y el emisor de pared es magnético, así que se coloca donde quieras sin tocar la pintura.
La radio permite además agrupar varias persianas en un canal y subirlas todas a la vez, que es lo que se pide en salones de tres o cuatro huecos, y añadir más adelante una pasarela wifi si quieres controlar las persianas desde el móvil.
El par del motor no es un detalle comercial
El motor se elige por par, medido en newton-metro, en función del peso y de la superficie de la persiana. No es una cifra de catálogo para justificar precio: es el margen entre que el motor trabaje holgado o al límite.
Un tubular de 10 Nm montado donde el cálculo pedía 20 arranca con esfuerzo, se calienta y entra en protección térmica cada dos por tres, sobre todo en verano. Dura dos o tres años en lugar de quince. Es el error más caro que se comete al motorizar y viene casi siempre de estimar el peso a ojo en vez de medirlo.
Las persianas que más sorpresas dan son las de aluminio de 55 mm y las de madera: parecen equivalentes a una de PVC del mismo tamaño y pesan el doble o el triple.

Cuánto cuesta cada opción
Estos son los importes de partida que manejamos, con la base imponible y el total con IVA incluido. Incluyen material, instalación, programación de finales de carrera y prueba de funcionamiento.
| Solución | Desde | Qué incluye |
|---|---|---|
| Cinta motorizada (sustituye al recogedor) | desde 180 € + IVA (217,80 € IVA incl.) | Recogedor eléctrico, conexión y ajuste. Sin abrir el cajón |
| Motor tubular en persiana existente | desde 260 € + IVA (314,60 € IVA incl.) | Motor, adaptadores, corona, programación de finales de carrera |
| Motor tubular vía radio con emisor de pared | desde 310 € + IVA (375,10 € IVA incl.) | Lo anterior más receptor y emisor magnético, sin roza |
| Motorización de mirador, por hueco | desde 240 € + IVA (290,40 € IVA incl.) | Motor por hueco y agrupación en un canal común |
| Pasarela wifi para control desde el móvil | desde 120 € + IVA (145,20 € IVA incl.) | Solo si ya hay motores vía radio instalados |
El precio sube si hay que sustituir el eje, si el cajón necesita adaptación o si se agrupan varios huecos en un mismo canal.
Cuándo compensa y cuándo no
Compensa claramente en tres situaciones. Cuando hay problemas de movilidad o personas mayores en casa: es la razón por la que más se motoriza y la que más cambia el día a día. Cuando el hueco es alto, pesado o de difícil acceso, porque cada subida es un esfuerzo. Y cuando hay varios huecos en la misma estancia y subirlos uno a uno se convierte en rutina.
No compensa cuando la persiana está al final de su vida: poner un motor bueno en un conjunto con lamas cristalizadas es gastar dos veces. Tampoco cuando el cajón no admite el tubular y la persiana pesa demasiado para una cinta motorizada, porque entonces la solución honesta es otra.
El motor no se elige por precio ni por marca: se elige por par, y el par sale del peso real del conjunto. Estimarlo a ojo es el error más caro al motorizar.
Y hay un caso intermedio muy común: la persiana ya es eléctrica pero ha dejado de responder. Antes de plantearse nada, conviene descartar mando, condensador y finales de carrera, que es lo primero que revisamos al reparar una persiana automática. En bastantes avisos el motor está sano.
Un apunte sobre el ruido, que es la pregunta que más se repite en dormitorios: los tubulares actuales trabajan en torno a los 40-45 dB, parecido a un frigorífico. Los hay con reductor silencioso, algo más caros, que bajan de eso y merecen la pena justo en el hueco de la cabecera y en ninguno más. Pagar la versión silenciosa para toda la casa es gastar de más.
Cuando sale mejor una persiana eléctrica nueva
Si además del accionamiento hay que renovar las lamas, la cuenta cambia. Sumar conjunto nuevo y motorización en dos intervenciones separadas cuesta más que hacerlo de una vez, porque el montaje de medios y la apertura del cajón se pagan dos veces.
En ese escenario lo que se instala es un conjunto completo: persianas eléctricas con lama, eje, motor y accionamiento nuevos, dimensionado todo junto desde el principio. Es también lo que corresponde en obra nueva y en reforma integral.
Si tu caso es el contrario —persiana en buen estado y ganas de olvidarte de la cinta—, entonces lo tuyo es motorizar el conjunto que ya tienes, con cualquiera de las dos soluciones de arriba.
¿Te lo miramos sin compromiso?
Una llamada y te decimos si tiene arreglo, cuánto cuesta y cuándo podemos pasar.