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Persiana enrollable metálica lacada en verde con el cajón exterior visto sobre un muro liso

Cómo aislar el cajón de la persiana y dejar de perder calor

Puedes cambiar la ventana entera y seguir notando la corriente. En la mayoría de bloques de Burgos el punto frío no es el cristal: es la caja hueca que hay encima, comunicada con la calle por la ranura de la cinta.

  • Aislamiento · 7 min de lectura
  • Actualizado el 7 de agosto de 2026
  • Escrito por quien repara persianas a diario

Por qué el cajón es el punto frío de la ventana

Un cajón de persiana tradicional es una caja de obra o de PVC, hueca, con una tapa registrable hacia el interior de la vivienda y una abertura permanente hacia la calle por la que entra y sale la persiana. Es decir: un volumen de aire en contacto directo con el exterior, situado justo encima de la ventana y separado de tu salón por una tapa de tres milímetros.

Veneciana de madera clara entreabierta, con la luz de la tarde entrando entre sus lamas orientables
Girando la lama se pasa de sombra a luz filtrada sin subir nada: es la ventaja que la persiana enrollable no tiene.

A eso hay que sumarle la ranura por la que pasa la cinta, que atraviesa la pared de lado a lado y no se cierra nunca. No es una fuga grande, pero es continua y está a la altura de la cabeza, que es donde se nota.

El resultado práctico lo conoce cualquiera que viva en un piso de los setenta: la ventana se cambió hace cinco años, el cristal es doble, y en enero sigue bajando aire frío por la pared. La corriente no viene del cristal, viene de arriba, y es de lo que más nos consultan cada invierno como persianista en Burgos.

Puesto en números redondos, y sin necesidad de cálculos finos: el cajón ocupa una franja pequeña de la fachada, pero concentra buena parte de la infiltración de aire de todo el hueco. Es la definición de puente térmico: un punto localizado que se comporta mucho peor que la superficie que lo rodea.

Y tiene un efecto que se percibe antes que el consumo: la sensación de corriente. El aire frío que baja del cajón cae por la pared y llega a la altura del sofá o de la cama, así que la habitación se nota fría aunque el termostato marque los grados de siempre. Por eso mucha gente sube la calefacción sin conseguir estar cómoda.

Cómo saber si el tuyo está perdiendo calor

Hay tres comprobaciones que puedes hacer hoy mismo, sin herramienta.

La vela o el mechero. En un día de viento, acerca una llama pequeña a la ranura de la cinta y a la junta de la tapa del cajón. Si la llama se inclina, tienes infiltración de aire. Es el método de toda la vida y sigue siendo el más fiable.

La mano en la tapa. Con calefacción encendida, pon la palma sobre la tapa del cajón y luego sobre la pared de al lado. Si la tapa está notablemente más fría, el cajón no tiene nada dentro.

Abrir y mirar. Es la definitiva. Si la tapa es registrable, quítala. Si ves el ladrillo o el bloque desnudo, la persiana enrollada y nada más, ese cajón está vacío. En viviendas anteriores a los años noventa lo normal es que lo esté.

Lamas de una persiana marrón bajada junto a la jamba blanca, típicas de un cambio de lamas rotas
La comprobación definitiva es abrir la tapa: si se ve el ladrillo desnudo, está vacío.

Las cuatro correcciones, de menos a más

1. Sellar el paso de la cinta. Es la más barata y la que antes se nota. Se monta un pasacintas con cepillo o una pieza estanca que deja correr la cinta pero corta la corriente. Quince minutos de trabajo.

2. Aislar el interior del cajón. Se forra la cara interior con planchas de poliestireno extruido o de poliuretano de 20 a 30 mm, dejando libre el recorrido de la persiana. Aquí la trampa es evidente: si te pasas de grueso, la persiana enrollada ya no cabe y se atasca. Por eso se mide el rollo lleno antes de cortar nada.

3. Cambiar la tapa por una aislada. Las tapas registrables actuales vienen con núcleo aislante y junta perimetral. Se sustituye la vieja aprovechando el mismo hueco.

4. Sustituir la lama por una inyectada. Una persiana de PVC hueca aísla poco; una lama de aluminio inyectada con espuma de poliuretano cambia el comportamiento del conjunto cuando está bajada.

Es la más cara de las cuatro, pero es también un cambio de persiana, así que suele plantearse cuando la vieja ya está para jubilar. Las diferencias entre materiales están desglosadas en la comparativa de aluminio, PVC y madera.

El orden no es casual: está puesto por relación entre lo que cuesta y lo que se nota. Los dos primeros pasos resuelven la infiltración de aire, que es la parte que se percibe como corriente y como ruido. Los dos últimos atacan la transmisión de calor por la propia caja, que se nota en la factura antes que en la piel.

Un detalle de material que conviene saber: el poliestireno extruido (XPS) es el habitual porque corta bien y no se deshace con la humedad; el poliestireno expandido blanco, el de las cajas de pescado, se desmiga con el roce de la persiana y acaba dejando bolitas por todo el cajón.

Y si el cajón está en un baño o en una cocina con condensación, el aislante debe ir con barrera de vapor por la cara interior, o el agua se quedará atrapada detrás.

Las cuatro correcciones del cajón, de menos a más
CorrecciónQué corrigeTiempo por hueco¿Obra?
Sellar el paso de la cintaInfiltración de aire y ruido15 minutosNo
Aislar el interior del cajónInfiltración y transmisión por la caja30 minutos si es registrableNo
Cambiar la tapa por una aisladaTransmisión y cierre perimetral30–45 minutosNo
Sustituir la lama por una inyectadaTransmisión con la persiana bajadaMedia jornadaNo, pero es cambio de persiana

Si tu cajón es monoblock o no se puede abrir

En obra nueva y en rehabilitaciones recientes es habitual el cajón compacto o monoblock: viene de fábrica formando cuerpo con la ventana y ya lleva su propio aislamiento. Ahí no hay nada que forrar, y abrirlo para «mejorarlo» suele estropear la estanqueidad de origen.

Lo que sí conviene revisar en un monoblock es la junta de la tapa de registro y el paso de la cinta o del cable del motor, que son los dos puntos donde se degrada con los años.

El caso incómodo es el cajón exterior sellado, típico de fachadas de los sesenta y setenta. Como no hay registro por dentro, hay que trabajar desde fuera, y eso condiciona el presupuesto mucho más que el material que se vaya a meter. Si estás en ese caso, dilo al pedir precio: cambia el planteamiento entero.

Cajón de persiana beige visto desde el interior de un piso de bloque, con la persiana recogida y el bloque de enfrente
En un monoblock no hay nada que forrar: lo que se revisa es la junta y el paso de la cinta.

Qué cuesta y cuándo compensa

Sellar el paso de la cinta y ajustar la tapa entra dentro de una revisión normal. Aislar el interior del cajón es trabajo aparte, y el precio depende sobre todo del acceso: un cajón registrable desde dentro se hace en media hora por hueco; uno exterior, no.

La pregunta de si compensa tiene una respuesta bastante clara en Burgos, que es una de las capitales más frías de España y con una temporada de calefacción larga. Corregir el cajón es de las pocas intervenciones de eficiencia que se amortizan sin obra, sin permisos y sin tocar la carpintería.

Lo que no conviene es hacerlo a medias. Aislar el cajón y dejar la ranura de la cinta abierta es tapar el hueco grande y dejar el pequeño soplando: el salto térmico se sigue notando.

Se cambia la ventana, se pone doble cristal y en enero sigue bajando aire frío por la pared. La corriente no viene del cristal: viene del cajón de arriba.

El aviso que más se repite después de una reforma de carpintería

Hay además un beneficio que no aparece en ningún folleto y que en la práctica es el que más agradece la gente: el ruido.

Un cajón hueco es una caja de resonancia pegada a la cabecera de la cama; al rellenarlo y sellar el paso de la cinta, el tráfico de la calle baja de forma perceptible. En dormitorios a calle es habitual que se note más eso que los grados.

Y una advertencia de orden: si estás pensando en cambiar la carpintería, el cajón se trata a la vez, no después. Renovar la ventana y dejar el cajón viejo intacto es el error más caro de una reforma, porque se paga el doble acristalamiento y se conserva justo el punto por el que más se escapa el calor.

Si de paso la persiana chirría, va dura o se atasca, tiene sentido resolver las dos cosas en la misma visita, porque el cajón ya está abierto. Ese trabajo combinado es el que hacemos en la revisión de mantenimiento.

¿Te lo miramos sin compromiso?

Una llamada y te decimos si tiene arreglo, cuánto cuesta y cuándo podemos pasar.